Consideramos también positiva la nueva terminología que ETA utiliza, la novedad en su lenguaje.
Debemos manifestar, no obstante, que este doble esfuerzo resulta insuficiente a nuestro entender, y en algún aspecto, inaceptable. ETA categoriza las víctimas, como si hubiera víctimas justas y víctimas injustas. Y no las hay. Ninguna muerte, ningún atentado estuvo bien, todos ellos provocaron un daño injusto, a quien lo padeció en su persona y a la sociedad vasca en su conjunto. Y eso debería asumirlo ETA.
ETA hace asimismo una doble valoración, aplica un doble rasero: mientras a unas víctimas pide perdón, a otras se limita a mostrar respeto. Todas las víctimas son iguales. Todas necesitan el reconocimiento y la reparación del daño injusto causado.
Por tanto, animamos a ETA a que, de aquí a la fecha cercana de su disolución, deje meridianamente claro que todas las víctimas le merecen la misma consideración y a que reconozca y lamente todo el sufrimiento y todo el daño injusto que su acción ha causado.