Mi voto negativo, ha subrayado la Eurodiputada vasca, expresa y responde a una cuestión de principio. Catalunya vive un problema político, que debe de resolverse con diálogo y democracia. El Parlamento Europeo, tras la incalificable actuación policial del uno de octubre de 2017 lo dejó claro: Sin ley nada es posible, pero solo con la ley no se resuelven estos problemas. Las recetas penales que se han aplicado hasta el momento además de dudosamente legales han agrandado la brecha entre las dos posiciones en conflicto. Algunos de los jueces que han comandado estas actuaciones han sido ya condenados en Estrasburgo por parcialidad y por protagonizar juicios injustos contra representantes políticos como ocurrió con el llamado caso “Atutxa”. No hay ninguna garantía de que Toni Comín, Clara Ponsatí y Carles Puigdemont, vayan a tener un juicio justo. Hasta la fecha todos los análisis jurídicos efectuados por sistemas judiciales ajenos al estado español han concluido que esta causa penal no tiene sentido”.
Si finalmente el Parlamento Europeo levanta la inmunidad de los tres políticos catalanes, la justicia belga deberá analizar de nuevo la petición del juez que instruyó la causa del llamado “procés” para que los tres ex miembros del Gobierno catalán sean entregados a España. Hasta la fecha todos los intentos efectuados en esta línea se han encontrado con negativas en Escocia, Suiza, Alemania o Bélgica.