Con sus aciertos y errores, el Gobierno funciona y gestiona la Comunidad dentro de las dificultades que puede tener cualquier otro Ejecutivo. Navarra, lejos de desaparecer, avanza. Seguramente no hasta el punto cumplir todas las expectativas generadas hace ya dos años, pero sí lo suficiente como para que la presidenta pudiera ofrecer ayer un bagaje positivo de la acción de su Gobierno.